miércoles, 25 de noviembre de 2015

Sudando con S de Soñadora






“Soleado sábado, sorpréndela. Sol saleroso sedúcela”.

Silvia, sonriente señora sospecha su suerte… satisfecha, sabe soportar severas sendas; son sendas sin sequía, salvia silvestre sigue saturándolas, surgiendo sensacional simbiosis.

Su semblante seguro, sudando siempre. Su singular sonrisa, solícita, sabe saludarte.

Seguía sinuosos senderos, subiendo, saltando, sosteniendo su solidez.

Sumaba siete series sin sosiego, subyugando suelos secos, solitarios.

“Soplo sureño, se suculento suero sutil, suminístrale sublimes sensaciones, sacia sus suntuosos sueños”.

Silvia sigue sedienta…”soplo sagrado se solidario, socórrela, seca sin suspender su salobre sudor, suelta sus salinosos sabores sin salpicar sus sueños”.

Silvia, sentía siluetas siguiéndola… sentimiento sobrenatural, solo son sombras sigilosas. Simula serenidad.

Se sienta sobre sólido sillar, ¿su sombrilla? seis suaves sombrajos seguidos, son sauces silenciosos… serenos.

Sentada, suele silvar solemnes sinfonías, suele solfear soberbios sonsonetes.

Silvia se sacude sísmicamente su somnolencia, sigue su salida, senderos serpenteantes.

Súbitamente, su ser sensible siente siluetas siguiéndola; siente ser sugestivo señuelo… su sangre sobresaltada. Son segundos sombríos. Se sobrepone... suspira, solo son sustos, sonríe… siempre será su silente socia… su sombra.


Héctor Buelna M.

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